Cómo ahorrar en la factura de la luz

Voy a empezar este artículo con un poco de “filosofía” haciendo referencia a la diversidad de personas que habitamos en el planeta. Cada uno tenemos diferentes opiniones y pensamientos, y eso es lo que hace atractiva e interesante a la raza humana. Sin embargo, hay algo que casi todos tenemos en común y es que todos nos hemos planteado alguna vez cómo ahorrar en la factura de la luz.
Hay muchas maneras, pero una de las más importantes es sin duda, elegir electrodomésticos de bajo consumo energético.

Es evidente que el mayor gasto energético de cualquier hogar se produce en la cocina. Esto se debe a que es la estancia en la que más electrodomésticos se acumulan de toda la casa, y además, algunos de ellos son los que más gasto energético generan. Esto implica, que si no contamos con electrodomésticos eficientes o de bajo consumo energético, nuestra factura de la luz puede dispararse.

Para nuestra tranquilidad, cualquier electrodoméstico que queramos comprar tiene una versión “bajo consumo”, es decir, hornos, lavadoras, frigoríficos… etc. De todos ellos existen modelos con eficiencia energética A+++, que significa que son los que menos consumen.

Bien porque todos sabemos que la energía es cara, o porque sabemos también que los recursos del planeta se agotan, el caso es que todos estamos cada vez más concienciados y eso las marcas de electrodomésticos lo saben.

Ya nadie compra sin fijarse en la etiqueta energética. Esa que nos indica la eficiencia de los electrodomésticos, y que hace años, ni nos fijábamos.

Consejos de ahorro

Es evidente pues, que el primer paso para ahorrar en nuestra factura pasa por comprar electrodomésticos eficientes. Este tipo de electrodomésticos de bajo consumo son más caros, es decir, la inversión inicial es más alta que si compras electrodomésticos con menor eficiencia energética. Sin embargo, según dicen los expertos, este desembolso se puede amortizar en un plazo de unos 6 años.

Por ver un ejemplo más práctico. Imaginad que tenéis un frigorífico de unos 15 años de antigüedad, con eficiencia energética D y un promedio de consumo de unos 626kWh al año. Si cambiamos ese frigorífico por otro de eficiencia energética A+, su consumo medio sería de 250kWh, y si fuera A++ sería de 187kWh. Como veis, el ahorro es considerable.

Otra gran ventaja es que estos electrodomésticos tienen, generalmente, una mayor vida útil que los electrodomésticos antiguos. Al ser más eficientes, consumen menos recursos y por lo tanto, su desgaste es menor.

También es importante tener en cuenta que muchas veces tenemos contratados más kilovatios de los que necesitamos realmente. Sería interesante que hicieses un estudio de cuántos kilovatios consume cada electrodoméstico que tienes en casa, y pienses las veces que utilizas más de uno al mismo tiempo. A veces, cuando lo hacemos, nos sorprendemos de lo que podríamos ahorrarnos por tener contratada más potencia de la necesaria.

Y evidentemente, también es importante que compares tarifas de diferentes compañías eléctricas. Actualmente hay mucha competencia, y esto hace que sus tarifas varíen.

Te recomiendo que compares diferentes tarifas eléctricas de distintas compañías para ver cuál ofrece el mejor precio.

Ahorro en la cocina

Y más allá de todo esto que os he contado, también existen diferentes trucos o consejos que pueden ayudaros a ahorrar en la cocina, utilizando correctamente los electrodomésticos. Toma nota:

Desconecta siempre los electrodomésticos que no uses. No tiene ningún sentido tener siempre la cafetera o la tostada conectadas al enchufe. Si te acostumbras a enchufarlas solamente cuando vayas a usarlas, verás que puedes reducir tu consumo eléctrico.

Respecto a la lavadora, si utilizas programas de lavado con agua caliente, también vas a consumir más energía, por lo que te recomiendo que utilices siempre programas de lavado en frío para ahorrar en tu factura.

En cuanto al horno, puedes conseguir ahorrar si solamente abres la puerta cuando sea estrictamente necesario. Todos hemos cometido el error de abrir la puerta del horno en repetidas ocasiones para ver cómo va el asado, o si sube el bizcocho. Esto no es necesario. Los hornos tienen una puerta de cristal transparente que nos permite ver el estado de cocción en todo momento. Además, si instalas tu horno en columna, todavía podrás verlo más fácilmente al tenerlo colocado más o menos a la altura de los ojos.

Con el frigorífico pasa lo mismo. Te recomiendo que abras solo la puerta, cuando tengas claro lo que has ido a buscar. Todos hemos cometido el error muchas veces, de abrir la puerta del frigo y quedarnos mirando a ver qué se nos antoja en ese momento, sobre todo en las tardes de aburrimiento. Pues bien, si quieres reducir tu gasto energético, no lo hagas.

Además de estos consejos para ahorrar en la cocina, puedes encontrar fácilmente otros muchos que también te serán de ayuda, por ejemplo en este enlace.

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