Comprar electrodomésticos por Internet: ¿es seguro?

Internet es más que el universo. Por lo menos sabemos que el universo se rige por ciertas leyes, ¿no? Internet todavía está a años luz de tener una legislación tan clara como la que rige el cosmos, pero al fin y al cabo lleva algunos años de existencia de desventaja. En todo caso, ya parece que poco a poco se van aclarando ciertas normas y se van estableciendo ciertas reglas. ¿Qué queremos decir con esto? Pues que hoy es un poco menos la ley de la selva que hace un año, y mucho menos que hace diez años. Comprar por Internet es seguro. Queda camino por recorrer, pero algo es algo.

 

Hay muchas, muchísimas webs de venta de electrodomésticos por Internet. Y como en todos los sectores, lo normal es que se acaben especializando por campos. Así, encontramos páginas especializadas en aparatos que se destacan por su eficiencia energética, en electrodomésticos de segunda mano, sitios en los que se pueden comparar las características de dos o más productos, con muchas (o pocas) marcas, o que te dan presupuesto de marcas que no aparecen en la web, outlets, segundas manos, o áreas concretas dentro del campo de los electrodomésticos (refrigeración, lavado, cocina, etc.)

 

Uno de los aspectos que pueden diferenciar a estas webs es, precisamente, el precio de venta con que cargan cada producto. Ahí está uno de los quids de la cuestión, como veremos en el siguiente capítulo.

 

 

 

El precio, variable importante

 

En principio, siempre va a ser más económico el electrodoméstico que se vaya a pagar mediante transferencia bancaria que el que se pague con tarjeta (no saldrá mucho, pero sí un poquitín más caro) o contra reembolso (que saldrá un poquitín más caro que pagando con tarjeta).

 

Es como todo, en realidad. Lo que es más caro da más servicio y ciertamente más garantías. Una empresa especializada en diseños e instalación de cocina siempre va a ser más cara. Podríamos decir que, dentro del abanico de precios, está en la cúspide. Eso sí, está en la cúspide también de la comodidad… y de la seguridad. Si hay algún problema, es mucho más fácil comunicar con ellos y la respuesta será mucho más ágil, pues saben que puedes presentarte en su negocio con una horda de gente enfurecida y amenazadora. Ahora en serio, para montar mi cocina acudimos a una de estas empresas con las ideas más o menos claras, y ellos nos las mejoraron. Y si hemos tenido un par de problemillas hemos ido a la tienda y lo han resuelto a toda pastilla. ¡Volvemos a Internet! Todo esto venía a cuento de lo mucho o poco que te puede costar un electrodoméstico si lo compras por Internet en función de los complementos de compra. Y esos complementos, básicamente, se reducen a dos:

  1. ¿qué significa que te lo lleven a casa (porque muchas veces para algunas webs, casa es sinónimo de portal, y a no ser que te apetezca mucho cargar con un frigo por las escaleras conviene dejar claro que te lo dejarán en la cocina)? y

2. ¿te lo van a instalar? Otra cosa a tener muy clara.

 

No obstante, también hay quien asegura que ha tenido menos problemas comprando con Internet que en la propia tienda. Al fin y al cabo, los argumentos que he expuesto un poco más arriba están basados en mi experiencia, y experiencias hay millones. He leído un comentario en un foro que pensaba exactamente al revés que yo, y no le falta razón. Según él, las tiendas “físicas” se han visto demasiado tiempo por encima de Internet en cuanto a confianza, y por eso los contratos a los que se llega con ellas son muchas veces demasiado escuetos, cuando no verbales. Internet, sabiendo que era a menudo blanco de la desconfianza de posibles compradores, se ha puesto las pilas, de modo que ahora las webs tienen, en muchos casos, condiciones y contratos muchísimo más específicos. Eso sí, hay que estudiarlos a base de bien, porque son muy prolijos.

 

 

Gastos de transporte

 

Existe una normativa al respecto de los gastos de envío, así que lo normal es que las condiciones generales se regulen por lo dispuesto en la normativa legal vigente. Hay webs más limitadas y otras que ofrecen variedad de posibilidades. No es raro que el comprador pueda optar por ir a recoger su compra a un almacén o nave, si no directamente en la tienda. Lógicamente, este servicio no tiene coste. El exigir cierta celeridad con el envío de un producto puede encarecerlo, pero generalmente e caso de retraso las empresas tienen las espaldas bien cubiertas. Y esto significa que el plazo fijado de entrega puede considerarse legalmente modificado si concurren causas ajenas a la empresa (es decir, una casuística tan ancha como la eternidad). En fin, que esto no lo han inventado los de los electrodomésticos.

 

De donde a veces se saca bastante tajada es de donde el comprador acaba picando. Un servicio que casi se plantea como un lujo y que incrementa sensiblemente el chollazo que creíamos haber encontrado: que te suban el aparato a casa, te lo instalen en tu cocina y se lleven el viejo. Te harán pagar por ello, pero pagarás… y lo sabes.

 

3 comentarios

  1. carlos morillo 02/10/2017
    • Pedro 04/11/2017

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