Consumo energético en la cocina

Conocer el consumo energético de nuestro hogar es importante para después tomar medidas y promover un consumo más sostenible. Los criterios ambientales cada vez tienen más peso en el comportamiento de los consumidores, y en sus decisiones. Y, por supuesto, en las factura de la luz, lo cual es clave dado el aumento del coste de la electricidad en los últimos años.

¿Cuánto consume un hogar medio en España?, ¿Qué parte corresponde a los electrodomésticos?, ¿Cuánto podemos ahorrar con electrodomésticos o medidas sostenibles?, ¿Merece la pena cambiar de electrodoméstico o es preferible esperar a que no funcione para cambiarlo?

Los que más gastan

Vamos a intentar responder estas preguntas con datos fiables para que después puedas tomar una decisión y conocer qué cosas merece la pena. Para ello hemos recurrido al Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), que indica que un hogar medio en España consume alrededor de 4.000 kwH al año en electricidad. Aporta también un dato muy interesante, y es que el 61, 8 % de ese consumo proviene de los electrodomésticos. Los aparatos que están en ‘stand by’ representan el 6 %, un porcentaje que tampoco está mal y que podemos eliminar fácilmente, teniendo en cuenta que no los estamos utilizando.

Por tanto, ahora que sabemos que los electrodomésticos representan un porcentaje tan alto del consumo eléctrico en nuestro hogar, vamos a entrar en detalle para que en el momento de la compra puedas fijarte también en la etiqueta energética.

El frigorífico es sin duda el electrodoméstico que más consume, pues por algo está encendido las 24 horas del día los 365 días del año (si no pasas largas temporadas o vacaciones fuera de casa). Su potencia es inferior al de otros aparatos, pero su uso continuado lo lleva directamente al número uno de este ranking.

Supone alrededor de un 20 % del consumo del hogar, pero puede ser más si hablamos de un frigorífico poco eficiente. Por ejemplo, los frigoríficos A+++ llegan a consumir hasta un 70 % menos que los clasificados como D, si bien es cierto que estos últimos ya no se encuentran en el mercado. Nos interesa más saber que los A+++ consumen hasta un 30 % menos que los A, y eso que la A es la categoría más eficiente de la escala.

Otros consejos que podemos seguir fácilmente son no dejar la puerta abierta durante mucho tiempo y no introducir alimentos calientes, ya que eso eleva la temperatura del interior y fuerza al frigorífico a gastar más energía.

Cómo ahorrar

La lavadora es otro de los electrodomésticos más utilizados en un hogar sobre todo si en él viven varias personas. Las familias de cuatro miembros, por ejemplo, ponen una media de tres o cuatro lavadoras al día. Se calcula que consume un 7, 3 % del consumo energético total debido al calentamiento del agua. Por eso si queremos reducir los kw lo mejor es elegir programas con bajas temperaturas, aunque eso no siempre es lo más práctico si queremos eliminar todas las manchas y conseguir una limpieza en profundidad.

La mejor opción es optar por una lavadora A+++ con sistema de ahorro de agua y sistema antimanchas. Estas máquinas utilizan sólo la cantidad de agua necesaria y aplican un tratamiento diferenciado para cada tipo de manchas. Las lavadoras con dosificación de detergente también son más eficientes ya que sólo utilizan la cantidad de jabón exacta para cada lavado.

Usar más detergente de la cuenta, algo que suele ser habitual, es muy poco eficiente, ya que obliga a la lavadora a utilizar más litros de agua en la fase de aclarado para eliminar los restos.

El horno por sus altas temperaturas es otro de los electrodomésticos que más energía consumen. Lo único que le salva es que no lo usamos tanto como la lavadora o el frigorífico, aunque dependerá del uso que le demos. No obstante, en España cocinamos más con las placas de cocción que con el horno, al contrario de lo que ocurre en otros países europeos.

Podemos seguir varios consejos para aprovechar al máximo la energía y no desperdiciar el calor. La básica es no abrir la puerta durante el horneado porque, aunque sean sólo unos segundos, se pierde una gran cantidad de calor. Se recomienda también apagar el horno antes de tiempo para aprovechar ese calor residual, y lo mismo con las placas de vitrocerámica.

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