Devolver electrodomésticos con golpes

Este es un terreno un tanto espinoso porque a veces entran en el debate entre comprador y vendedor aspectos que dependen de la valoración casi subjetiva de cada uno. Básicamente, la palabra de uno contra lo de otro (achtung!) Y es por eso que conviene fijarlo todo lo mejor posible antes de que puedan producirse problemas. Soy el menos indicado para predicar en estos casos, porque soy el tipo más descuidado del mundo. Pero precisamente eso me da una perspectiva que creo necesaria para hablar con cierta autoridad: no haber hecho las cosas bien en su momento me ha complicado la vida. Y como no me apetece que vosotros, queridos seguidores de este humilde Blog, os sintáis tan patanes como yo, entiendo que este post puede servir un poco para ayudaros… y un mucho para acallar mi conciencia.

Ya me estoy enrollando. Lo que en definitiva quiero decir es que hay que hacer cosas tan razonables como las siguientes:

  • Exigir (¡y guardar como oro en paño!) la factura al vendedor. Eso es mejor que la Constitución Española. Sin eso, id olvidándoos de reclamar, o rezad vuestras oraciones para que en la tienda se apiaden de vosotros.
  • Exigir la garantía. En ella, que tiene que cumplir unos mínimos impuestos por la ley, especificará los términos de vuestro acuerdo, que en todo caso podría contemplar una negociación en que el electrodoméstico golpeado os fuera sustituido por uno en perfecto estado, o si no por una reparación. En todo caso, los términos de ese contrato, lógicamente no pueden ser modificados.
  • Cada vez que hacemos una reserva de hotel lo suyo es saber cuál es la política de cancelación. Es decir, cuál es la fecha límite en la que podemos cancelar la fecha de reserva sin acabar palmando pasta. Pues aquí sucede algo parecido, una especie de pre-garantía. Y es que es bueno saber hasta qué momento podemos, sin que nos cueste dinero, modificar algunas de las características de nuestra compra. Esto es, cambiar el modelo, el color, etc.

 

Guardar el embalaje

Una de las cosas que (en principio) es más seguro hacer, y que es bastante más engorrosa que guardar los papelajos de los que hablábamos más arriba, es guardar el embalaje. Para algunos usuarios, la obligación de guardar el embalaje atenta directamente contra los derechos del consumidor… y no sólo para algunos usuarios. Según el artículo Artículo 119 RDL 1/2007 “… la ley reconoce el derecho de la persona consumidora a optar entre la reparación o la sustitución cuando exista una falta de conformidad del bien, excepto en el caso de que una de estas opciones resulte imposible o desproporcionada, circunstancias ambas referidas al bien en sí y no a su embalaje”.

Guardar los embalajes. ¿Aconsejable? Sí. ¿Obligatorio? ¡¡No!!

Guardar los embalajes. ¿Aconsejable? Sí. ¿Obligatorio? ¡¡No!!

El problema se da cuando en la garantía comercial se ha acordado entre vendedor y comprador que de haber un problema con el producto, éste sería devuelto a la tienda con el embalaje original. Lógicamente, si ello es condición sine qua non, el respetar este término es muy difícil, sobre todo en algunos casos. ¿Quién puede guardar durante más de dos días la caja en la que venía un frigo? ¡¡Haría falta otra casa para guardar exclusivamente los embalajes!!

De ahí la insistencia, y en todo caso la solicitud de cambiar los términos de la garantía, que es por donde nos pueden llegar toneladas de problemas: leerlo todo bien. Estudiad los plazos al milímetro. Revisadlo y, llegado el caso, discutidlo. Al final y aunque no les ampare la ley, les ampara la experiencia. Rompo una lanza a favor de los vendedores honrados, que por supuesto son mayoría y no es imposible avenirse con ellos. Pero los hay que saben latín… y vaya si lo usan.

 

Garantías del consumidor

Respecto a los golpes, pego unos extractos de la web de Bosch, que son extrapolables a las condiciones de la mayoría de fabricantes:

La garantía de los productos será de dos años desde la entrega en todos aquellos productos cuya naturaleza lo permita” (lo que en el caso de los grandes electrodomésticos significa exactamente eso: dos años).

“No quedarán cubiertas por la garantía las deficiencias ocasionadas por negligencias, golpes, uso o manipulaciones indebidas, instalación incorrecta o reparación no efectuada por el Servicio Técnico autorizado cuando proceda o utilización de tensión indebida”.

En caso de productos defectuosos (y aquí se incluyen los golpes, por supuesto), el vendedor deberá proceder, según corresponda, a la reparación, sustitución, rebaja del precio o resolución del contrato, gestiones que serán gratuitas para el consumidor y usuario. El vendedor responde de las faltas de conformidad que se manifiesten en un plazo de dos años desde la entrega. El consumidor y usuario deberá informar (¡mucho ojo con esto!) al vendedor de la falta de conformidad en el plazo de dos meses desde que tuvo conocimiento de ella”.

Por último, y como he dicho en algún otro post anteriormente, recordad que si contratáis transporte pero no instalación, antes de que se vaya el transportista, tenéis que desembalar y comprobar el aparato que no tiene golpes. Y si los tuviera, que él sea el primero en saberlo. ¡Cuánto antes os quitéis el marrón de encima mejor que mejor!

 

 

 

 

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