¿Dónde encontrar lavadoras al mejor precio?

Comprar es, entre otras cosas, preguntar. Y preguntar requiere tiempo, la posibilidad de no obtener respuesta y, en función de lo que vayamos a comprar, algo de movimiento. En fin, que si queremos encontrar lo mejor de cualquier cosa o cualquier cosa al mejor precio, la jugada no nos va a salir a la primera.

Y si esa cosa (empecemos a llamarla producto) tiene grandes probabilidades de estar en tiendas que son susceptibles de localizarse a las afueras de las ciudades, pues no sólo tiempo. Nos va a costar unos cuantos kilómetros de coche. Y en esta tesitura entre nuestro buen amigo internet. Madre mía ¡de cuántos apuros nos habrá sacado internet!

Con internet tenemos acceso más rápido a un montón de ofertas

Con internet tenemos acceso más rápido a un montón de ofertas

Internet, el rey de las ofertas

Comprar en internet es fácil, rápido, económico y, cada vez más seguro. Ya que lo que en un principio era un vacío legal más grande que el océano Pacífico, poco a poco se ha ido viendo sujeto a normativas y legislaciones varias, además de la propia autocensura que las marcas se imponen desde hace tiempo. Es normal, cada canal de comunicación tiene sus códigos y esos códigos se van creando con el tiempo. Y es que aunque parezca que llevamos toda la vida con internet… ¡en realidad convivimos con ello desde ayer!

Así que tanto los fabricantes como las tiendas han tomado buena nota. Y el que no se ha puesto las pilas, igual… ya no se encuentra entre nosotros.

El por qué de que resulte más barato comprar por internet no tiene trampa ni cartón sino, en la mayoría de las ocasiones, una gran lógica. Por ejemplo, el que los productos que están a la venta tengan precios mucho más baratos que en la tienda se debe a que basta con tenerlos almacenados en una nave, lo que obviamente es mucho más barato que guardarlos en una tienda, con lo que supone de alquiler de local y de exposición al público. Además, lo más importante a la hora de hacer una compra de semejante envergadura, que es el disponer de toda la información necesaria, con internet no sólo no desaparece sino que se acrecienta. Y es que la web de turno siempre dispondrá de una información más exacta y rápida que el dependiente.

La verdad es que leído así suena muy cruel, pues parece que estamos jugando con los puestos de trabajo de muchas personas. Esto es ya una cuestión que se escapa a los objetivos y los conocimientos de este blog. Pero todo parece indicar que, antes o después, los trabajos tenderán hacia la programación y mantenimiento informático. Así que el señor que nos vende la lavadora… igual está destinado a volcar la información de esa lavadora en una web.

Eso sí, para que la confianza en el portal elegido sea total, debemos de dar por imprescindibles un par de cosas, como son que en esa web aparezca abundante información no ya sobre los productos que vende sino sobre sí misma como empresa (es decir, dirección física, un teléfono de contacto, NIF, etc.) además de lo cual siempre estará bien contar con opiniones vertidas en foros. Sobre éstas, yo jamás me fío de aquellas en las que todo es maravilloso, perfecto y demás. Huele demasiado a perfiles creados por el propio empresario para alabarse a sí mismo. Lo siento, pero no cuela. Es mucho más factible el que una empresa cometa errores de envío, información o defectos en la facturación que el que nunca se equivoque.

 

La compra de nuestra lavadora, ¿incluye instalación?

La compra de nuestra lavadora, ¿incluye instalación?

Cobertura del transporte y el montaje

Uno de los disgustos que tienen lugar con cierta frecuencia cuando se compra por internet es relativo al transporte y el montaje. Acostumbrados a que el mensajero de Amazon nos traiga el paquetito a casa, algunos compradores deben dar por hecho que la lavadora también nos la van a subir. Entiendo que es de cierta lógica el que deba ser discutido el instalar algo tan voluminoso y complicado de desplazar como una lavadora o cualquier otro electrodoméstico. Pero por lo visto hay muchos que no, o que incluso confían demasiado ciegamente en sus fuerzas y capacidades… instalatorias. Pero ¿y si no somos lo suficientemente fuertes para mover una lavadora? ¿Y si somos unos inconscientes si damos por hecho que con un par de tutoriales de Youtube tendremos la destreza suficiente para proceder a la instalación? ¿Y si dañamos la lavadora?

Son casos que, llegado el caso, ante dos modelos muy parecidos nos pueden servir también para decantarnos. El que las condiciones de transporte e instalación se añadan a la compra, obviamente la encarecen. Pero son una forma de garantía en la que no haríamos mal en invertir.

 

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