Cocina libre de humos y olores

Todos los electrodomésticos de nuestra cocina son importantes, y cada uno de ellos juega un papel diferente, pero todos ellos tienen un denominador común que es hacernos la vida más cómoda y sencilla. No sé si existe alguna manera de clasificarlos en según su importancia o su función, lo que sí tengo claro es que la campana o extractor es fundamental si queremos cocinar en un ambiente limpio. Y para que este electrodoméstico cumpla con su función, juegan un papel primordial los filtros para campanas.

Cuando terminas de cocinar y ves que en tu cocina no hay rastro de humo ni de olores, no es magia, es por los filtros de tu campana. Si por el contrario observas que a pesar de encender el extractor no consigues un ambiente respirable en la cocina, es porque los filtros no están funcionando correctamente, y bien necesitan una limpieza, o quizá es el momento de cambiarlos.

Evidentemente debes saber que no todos los filtros son iguales y que existen diferentes tipos de filtros, así que deberías empezar por saber qué tipo de filtro utiliza tu campana.

La importancia de los filtros

Los filtros de una campana extractora son una parte esencial de la misma. Son los encargados de retener la grasa que se genera cuando cocinamos y también los humos y los olores.
En los filtros de aluminio o de acero, la grasa es retenida por los filtros, mientras que los olores los retienen los filtros de recirculación de carbón activo.

Los filtros no duran siempre. Ten en cuenta que son los que realizan “el trabajo sucio” y por eso debes renovarlos cada cierto tiempo. Dependiendo por supuesto de la frecuencia con la que uses la campana. Una forma de conseguir que los filtros trabajen siempre al máximo nivel de rendimiento es mantenerlos limpios.
Básicamente podríamos decir que existen tres tipos de filtros:


Filtros metálicos. Estos filtros están fabricados con malla de aluminio o de acero inoxidable. Son los típicos filtros antigrasa que llevan de serie la mayoría de las campanas extractoras. En Bosch por ejemplo, los filtros metálicos de sus campanas, como en el modelo Serie 8 en cristal negro DWK98PR60, están compuestos por varias capas para conseguir un mayor rendimiento.
Por lo general se limpian cómodamente ya que puedes meterlos en el lavavajillas.

Filtros de carbón activo. Estos filtros consiguen limpiar el aire de la cocina atrapando los olores mediante un material poroso que además absorbe la grasa y el vapor. De esta forma consigue filtrar el aire sucio y devolverlo a la cocina renovado y limpio. Estos filtros son desechables y tienen una vida útil de unos 6 meses.
Se suelen instalar normalmente en cocinas donde la campana no tiene salida de humos.

Filtros de alta eficiencia. Este tipo de filtro permite eliminar hasta el 95% de los olores que se generan cuando cocinamos, y que mientras lo hacemos quizá no nos importe, pero a nadie nos gusta que nuestra cocina o incluso el resto de la casa huelan dos horas después. Estos filtros tienen una vida media de aproximadamente un año.

Un detalle importante es que tanto los filtros de carbón activo como los filtros de alta eficiencia pueden ser regenerativos, y de esta forma se alarga su vida útil hasta 10 años.
Para limpiar este tipo de filtros hay que meterlos al horno durante dos horas a 200ºC una vez cada 4 meses.

¿Cómo limpiar los filtros de la campana extractora?

Para que tu campana funcione a pleno rendimiento es muy importante, como ya he dicho antes, limpiar los filtros con cierta frecuencia.  De esta manera eliminas la suciedad que se acumula en ellos y que puede impedir que funcionen correctamente.

La opción más cómoda para limpiar los filtros es lavarlos en el lavavajillas. Si están muy sucios y tienen bastante grasa acumulada, evita eso sí, meterlos con el resto de la vajilla.

Si por el contrario no tienes lavavajillas puedes limpiarlos a mano también. Para ello remoja los filtros en agua caliente con jabón y déjalos así durante unas dos horas para conseguir que la grasa se ablande. Después retira la suciedad con un cepillo y aclara bien. Eso sí, no rasques los filtros aunque la suciedad esté muy incrustada. Es mejor que repitas el proceso las veces que sean necesarias.
Después déjalos escurrir y cuando estén completamente secos, colócalos de nuevo en la campana.

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