La elegancia del acero

El acero es a la cocina lo que Elvis al rock & roll o Isabel II al Reino Unido. El acero es el Rey de la cocina, y no son pocos los motivos para afirmar esto de una manera tan rotunda. Vamos a ver los más importantes.

No hay nada tan duro para la cocina como lo es el acero. Lo que lo hace, como es obvio, mucho más resistente a los golpes y abolladuras de lo que lo son otros materiales. Ojo, hemos dicho a los golpes. Porque para otro tipo de daños, como los arañazos, la situación se complica sensiblemente. Por cierto, y aunque este Blog trata sobre temática relacionada con los electrodomésticos, principalmente sobre los grandes, hay que decir que una de las más notables virtudes del acero inoxidable es que no tiene sabor. De acuerdo, en principio no es algo a lo que apetezca demasiado hincar el diente, pero sí que es cierto que hay determinados materiales que de alguna manera traspasan parte de su sabor a los alimentos, lo que además de empeorar el sabor original de los mismos también supone una rebaja de sus propiedades alimenticias, lo que como bien podéis imaginar no es nada sano. De modo que jarras, ollas, sartenes, fuentes y demás familia, son lo más aséptico que podemos tener en la cocina al respecto.

El muy resistente acero

(Perdón por la obviedad que vais a leer, pero el acero, si es inoxidable, tiene otra importante ventaja: que no se oxida. Podemos continuar).

Es muy higiénico, sobre todo por dos razones. La primera es que por su propia composición es más bien refractario a la suciedad. Ésta, ya sea en forma de grasa o de cualquier tipo de mancha, a diferencia de lo que pasa con el eterno competidor del acero en la cocina, el plástico, no se adhiere con la misma facilidad. Por otra parte resulta muchísimo más fácil de limpiar. De hecho lo más habitual es que sea más que suficiente con pasar un paño húmedo. Por ello es el material más empleado en los sitios en los que la higiene es un aspecto prioritario, como en hospitales, cocinas de los comedores de los colegios o restaurantes.

Y además, una cosa que probablemente no muchos sepáis es que el acero inoxidable es un material de lo más respetuoso con la naturaleza. No es ninguna tontería: es totalmente reciclable y se puede reutilizar una y otra vez sin límite.

 

Limpieza de las superficies antihuellas

Dentro del apartado higiene y limpieza que acabamos de ver tenemos que añadir un pequeño (pero muy importante) factor, como es el del acero inoxidable antihuellas. Ahora bien, no debemos pensar que el acero inoxidable es ya antihuellas per se. La condición de antihuellas es un añadido posterior que debe ser tratado de un modo no exactamente igual que el acero “normal” ya que en estas superficies no hay que utilizar productos abrasivos ni los que podemos encontrar en la tienda con el marchamo de limpiador de acero. De nuevo, un paño humedecido con un poquitín de jabón líquido neutro, del mismo que empleamos para lavar los platos, bastará. El procedimiento no es sólo fácil en cuanto a los materiales sino que además cuesta poco esfuerzo. La misma superficie que es resbaladiza para huellas (que no son más que otra forma de grasa al fin y al cabo) las expulsa con una pequeña fricción del paño. No tenemos excusa para dejar nuestros electrodomésticos como una patena. 

El acero inoxidable es muy usado por los profesionales

Una cocina con clase y estilo

Dejaba esta última motivación (que lo que es en realidad es una ventaja) después de las enumeradas al principio del post para destacarla de alguna manera. Y es que el acero aporta a las cocinas muchísimo estilo. Ya sea una cocina moderna, minimalista, funcional, o incluso si tiene algún que otro toque de estética vintage, no se puede negar que el acero rara vez queda mal. Es muy bonito, de eso no cabe ninguna duda, pero es que además tiene una característica que hace que aporte a los espacios en los que está un efecto óptico que los amplía, y es que es brillante. Pues sí, incluso los aceros con acabado mate tienen un componente de brillo, que junto con la luz, el color blanco y los muebles ligeros (entre otras muchas cosas) nos proporcionan una cierta sensación general de amplitud.

Así que si tu cocina, con acero, no sólo será buena, resistente, higiénica y estilosa. ¡Además te parecerá más grande de lo que es!

También es cierto que el acero inoxidable tiene los efectos secundarios que suelen tener los buenos materiales y, en general, las cosas de calidad: el precio de los productos aumenta de manera considerable. Ahora ya se trata de poner en la balanza los pros y los contras. Y en mi opinión no cabe duda de que los primeros ganan por goleada.

 

 

2 comentarios

  1. reformar casa 13/07/2017
    • Pedro 17/09/2017

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