La placa donde mejor se cocina

Hoy nos metemos a cocinar en un concepto de placa que es (casi, casi) una novedad total. De hecho son poquísimos los modelos que hay en catálogo en día de hoy. Y pese a su novedad, paradójicamente, aúna dos conceptos que ya tienen bastante veteranía en nuestras cocinas. Hablamos de las cocinas de gas y las placas vitrocerámicas. ¿Os suenan de algo? Pues ahora vienen en pack 2×1. ¡Vamos!

 

La cocina de gas, la preferida de mucha gente

La vitrocerámica de gas tiene varias ventajas, entre ellas la de que consume menos, y estaríamos hablando de una eficiencia por la que el aparato no llega a invertir un vatio a la hora. Lo cual la convierte en una placa de lo más competitiva si la comparamos con vitros tradicionales, cocinas de gas o incluso las muy eficientes placas de inducción.

Otra de las ventajas de este tipo de cocina es que su limpieza resulta muy fácil. Esto se debe a que tienen una rejilla de ventilación desmontable que hace posible que se lave en el lavavajillas.

La cocina de gas, de toda la vida. Y en ese mismo “de toda la vida” está uno de sus peligros: el fuego

Pero es que además supone un adelanto para cierto tipo de viviendas, por su gran autonomía. Puede funcionar sin electricidad hasta 24 horas. O, en otras palabras, de forma totalmente independiente al tendido eléctrico, con lo que en este caso compartiría podio con la placa de gas de toda la vida, a la par que tendría la ventaja de la conexión a la red, cosa que en principio no tiene por qué cambiar a no ser que haya un apagón o algún tipo de avería. Lo que esto significa, entre otras cosas, es principalmente una enorme libertad para casas que pueden tener un cierto aislamiento de los centros a los que la energía llega con regularidad. Esto me hace pensar en pueblos aislados o casas de montaña, pero seguro los que se hayan visto en alguna situación de corte de luz durante mucho tiempo son capaces de aportar más casos.

Por otra parte y yendo más allá de lo que es el tipo de alimentación energética y la parte que atañe al cocinado de alimentos este tipo de cocinas incorporan ya desde su partida de nacimiento muchas de las funciones que a su vez tienen los modelos más avanzados de placas de inducción, del tipo de avisos lumínicos o sonoros, cuadros de control más sencillos y modernos o detectores de recipientes, entre otras prestaciones.

Habrá que ver cómo se desarrollan los acontecimientos y si este tipo de cocinas son del gusto del público. Además y como son aparatos muy jóvenes, de momento no sabemos muy bien qué trayectoria van a tener. Así que habrá que esperar a que los fabricantes se pongan manos a la obra con esta tecnología y la cosa evolucione. ¡De momento son muy pocos los que lo hacen!

No obstante, ya decimos, todavía es pronto para decir si este tipo de cocinas gusta mucho o poco, pero las que desde luego están volviendo con mucha fuerza son las cocinas de gas. Sí, las cocinas de gas de toda la vida. Parece que vivieron una especie de travesía del desierto, pero están resurgiendo de sus cenizas como nadie hubiera imaginado unos pocos años atrás. Y es que no tanto en contraste con las placas de inducción, pero sí que puestas en comparación con las vitrocerámicas, las cocinas de gas salen ganando por goleada.

En principio las cocinas de gas adelantan por la derecha a las vitros con dos argumentos más que incontestables: cocinan más deprisa y suponen un mayor ahorro energético. De modo que con una de ellas se ahorra muchos euros y muchas horas. Pero es que además el gas tiene la propiedad de que ayuda a conservar las… propiedades (Festival del Humor) de los alimentos. Esta conservación de las propiedades se debe a un mayor control sobre la llama y por lo tanto sobre el acto de cocinar.

El gas y su hija la llama tienen algo que no tienen las demás cocinas (a excepción de algunos modelos de placas de inducción de gama alta) como es el que pueden llevar en el mismo modelo fogones de alta potencia. Y ello es parte de la buena conservación de las propiedades alimenticias de la comida, pero también del ahorro y de la eficiencia energéticos.

Pero como hemos dicho en el caso anterior: esperemos. De acuerdo con que este tipo de cocinas ya las conocían nuestras abuelas, pero es que estuvieron mucho tiempo en dique seco. De modo que se estuvo muchos años sin investigar al respecto. Ahora vuelven y lo hacen a tope, pero cabe que nos preguntemos: ¿y cómo serán al cabo de unos años? Probablemente habrán evolucionado más y serán mejores de lo que son ahora. Cosa que, por cierto, ya es mucho.

 

 

 

 

 

 

 

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