Lavavajillas de bajo consumo

El bajo consumo es, por definición, El Bien. Si tenemos un buen punto de partida, es decir, un lavavajillas con una buena etiqueta energética, ya tenemos mucho ganado. De entrada, este es un electrodoméstico con una buena evolución en sentido energético. No en vano, los últimos modelos han conocido un gran ahorro, llegando a un punto en que gastan solamente 1.3 kilovatios por hora para el secado y el calentamiento del agua, de la que sólo se gastan 19 litros.

Además, el lavavajillas, incluso los que menos en cuenta tienen el bajo consumo, es un electrodoméstico que, a diferencia de otros, como la secadora, ahorra cuando lo activamos, si lo comparamos con el gasto que supone hacer su función de otra manera. Es decir, es mucho más económico poner un lavavajillas que lavar platos y cubiertos a mano. Concretamente, hasta un 60% más barato si a mano lavamos con el agua caliente (el ahorro medio es de más de 30 litros según datos de la OCU -Organización de Consumidores y Usuarios-, de los cuales 27.4 litros son de agua caliente). El motivo es simple: calentar el agua se lleva la mayor parte de la energía, además de que el agua que emplea un lavavajillas hace un circuito circular en el que se reutiliza la que se ha usado, una y otra vez.

Y aunque esto depende de lo que nos queramos gastar en la tienda, la variedad de prestaciones para ahorrar es verdaderamente grande. De ellas, la más importante es la incorporación de programas de lavado ecológicos. Siempre tardan más que un programa normal y son menos efectivos a la hora de pulverizar gérmenes además de tardar más tiempo, pero el gasto es mucho menor. Siguiendo con las prestaciones, hay pocos inventos más completos que los sensores de agua sucia, para los programas denominados inteligentes. Gracias a ellos, el aparato reconoce automáticamente qué programa debe aplicar para activar el modo económico sin perder eficiencia de lavado. Y si no se dispone de este tipo de programa inteligente, es bueno saber que los programas de lavado en frío pueden llegar a ahorrar hasta un 50% de energía.

 

Más que comprobado. After es mucho más económico que before

Más que comprobado. After es mucho más económico que before

 

Gastar poco lavando los platos

 

He leído en varios sitios de un recurso que me parece cuanto menos curioso, consistente en meter en el dosificador media pastilla con un chorrito de vinagre. Parece ser que el resultado es (las opiniones son unánimes) bastante bueno, porque además el vinagre planta batalla a la cal, de modo que también sirve como medida de mantenimiento. Así, las pastillas nos duran el doble, el lavavajillas un poquito más, y el vinagre… pues un poquitín menos.

 

Esto suena a obvio, pero… es que hay gente que con dos platos, cuatro vasos y una ensaladera pone el lavaplatos. No, señor. El lavavajillas hay que llenarlo. Es más, tampoco caigamos en intentar quitar los restos de manera muy minuciosa bajo el agua del grifo. Si lo hacemos con la excusa de no meter mucha inmundicia, al final estaremos gastando mucho más de lo que realmente deberíamos.

Otra cosa que debemos hacer con cierta regularidad es comprobar los niveles de sal y abrillantador. Si no lo hacemos así, al final los cubiertos y los vasos tendrán pequeños restos blanquinosos que en muchos casos nos obligarán a volver a lavarlos: ¡doble gasto!

 

Lleno, por favor

Lleno, por favor

Detergentes más eficientes

 

Aunque todavía queda mucho trecho por recorrer, los detergentes van poco a poco siendo más respetuosos con el medio ambiente. Si hasta no hace mucho eran casi todos basados en el aceite crudo (una especie de combustible fósil no renovable), cada vez con mayor frecuencia aparecen novedades al respecto. Hablamos de detergentes elaborados mediante métodos biotecnológicos que son cada vez más renovables. El problema es que su fabricación resulta cara, por lo que en el laboratorio en que se desarrollan su prioridad es mejorar el proceso de fermentación (están basados en hongos y bacterias).

Según la lista que la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) elaboró sobre los detergentes más eficientes, están en cabeza All in 1 de W5 (de Lidl) seguido de Oro 10 (de Somat).

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