Los mejores hornos. Comparamos tradición vs tecnología

Por estos lares ya se ha tocado el tema en varias de sus vertientes. Por ejemplo, hemos hablado de seguridad de los hornos, o el siempre periódicamente necesario asunto de cómo limpiar adecuadamente un horno. Bien, son temas importantes pero que igual tocan tangencialmente el asunto que nos ocupa: cocinar. Vamos con este post a entrar un poco más de lleno en harina.

¿Horno convencional o multifunción? Define tus necesidades y te diré qué horno necesitas

 

El horno convencional, por decirlo de una manera rápida, está diseñado para todos aquellos que quieren disponer de este electrodoméstico en su acepción más sencilla. Es fácil de usar: dos resistencias en las partes superior e inferior. Ellas generan el calor que cocinará los platos. Realmente, y por si quedara alguna duda al respecto, es el horno de toda la vida.

El horno multifunción, como su nombre indica, aúna varias posibilidades (más o menos en función del modelo), y entre ellas suelen incluirse tanto el sistema de convección como el de grill. Este tipo de hornos está dirigido a un usuario que guste más de probar con la comida, de experimentar. En definitiva, de currárselo un poco.

Una de las funciones que los hornos multifunción suelen también aportar es la del vapor. Y eso es sensacional. El vapor le da mucho juego al horno, porque da a los alimentos un punto muy jugoso y un gran sabor, además de que resulta idóneo para la comida sana (pescados, verduras… ¡no siempre es fácil!)

Otra gran ventaja que un horno multifunción puede tener es la de combinar los usos de horno y microondas. Esto, de entrada, supone un importante ahorro de espacio en la cocina, por lo que más allá de la gastronomía, es un muy buen invento para las cocinas pequeñas. Por otra parte, se gana en otro aspecto que hasta ahora no habíamos tocado, como es el tiempo. En algunos alimentos (¡y sin perder sabor!) se reduce hasta en un 50% el tiempo de cocción. Además de esto y pese a lo que se pudiera pensar, mantiene, como digo el sabor. Me contaron lo que pasó en el Basque Culinary Center y creo que es un buen ejemplo de lo que se consigue con estos hornos. Por lo visto se dieron a probar, a varios alumnos y profesores, una selección de platos cocinados, unos con horno “normal” y otros con horno con función de microondas en la mitad tiempo. La mayoría de los que hicieron esta prueba no supieron distinguir cuáles habían sido hechos de una forma u otra. Igual esto no sea más que una leyenda, pero lo dudo, porque si así fuera, ¡miles de cocineros habrían salido a las calles ofendidos por ser manipulados…!

Nos salimos un momento de los asuntos del paladar. Vamos a un tema que os interesa seguro, seguro: la seguridad. Y es que estos hornos son inteligentes: detienen su funcionamiento si perciben problemas en forma de cortocircuito o conato de chispa, además de que se puede programar su bloqueo para evitar que los niños tengan accidentes.

Por otra parte, otra de las funciones que normalmente entran en ese concepto “multi” está la convección. Según vimos en otro post que ahora resumo, gracias al modo en que el aire se mueve dentro del horno por acción del ventilador se logra que el calor llegue a toda la superficie del alimento de manera homogénea.

Y que no se me olvide mencionar la pirólisis, un método tan bestia como efectivo de limpieza. Carboniza los restos de comida a unas temperaturas que ni el mismo infierno, de modo que esos restos carbonizados se retiran con suma facilidad.

La pirólisis. ¡Qué gran invento!

La pirólisis. ¡Qué gran invento!

¡Glups! Me acabo de dar cuenta de que más que una comparación de la tradición con la tecnología, lo que acabo de hacer es una defensa de la tecnología en toda regla. En fin, quizá no es tan raro si tenemos en cuenta que los hornos multifunción se generalizaron en 2002 y superaron en ventas a los convencionales ¡ya en 2004!

 

Las marcas sí tienen importancia

A ver si ahora no me voy por los cerros de Úbeda. Por supuesto que las marcas tienen importancia. Y esto, lógicamente conlleva un precio. Lo he dicho muchas veces en otros posts, pero es que en ese precio entra un concepto que en la tienda de electrodomésticos, tan bonitos y brillantes todos ellos, no es tan fácil detenerse a pensar: los electrodomésticos también se ponen malos. Y cuando ese momento llega, más vale tener al médico cerca. Por eso, una de las cosas que mejor hay que estudiar es el servicio postventa y los términos de la garantía (tienen que ser por ley dos años como mínimo, pero si la marca –o la tienda- es potente probablemente habrá otro tipo de ventajas).

¡Casi se me olvida! Las cinco mejores marcas. Al final, el bolsillo manda, pero aquí os pongo un enlace a una lista elaborada por usuarios.

2 comentarios

  1. vanessa 06/11/2016

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