Mantenimiento rápido de la lavadora

El lavador lavado. ¡Y tanto que sí! Como buen electrodoméstico, la lavadora tiene la entrañable costumbre de estropearse si se le trata de un modo incorrecto. Pero, en esa línea tan caprichosa, coincide también con el resto de aparatos en una cosa: si no le dedicamos ni un minuto a su mantenimiento, con toda probabilidad vivirá menos que si invertimos un poquito de nuestro tiempo a tenerla contenta. Y si no dura menos… pues entonces vivirá peor. Y ya puestos, nuestra ropa estará menos limpia de lo que debiera.

 

Pequeñas normas a tener en cuenta para una colada perfecta

Efectivamente, sin lugar a dudas una lavadora limpia lavará mucho mejor la ropa. Una de las cosas que debemos tener muy presentes, para empezar, es que como (sobre todo sucede) con ciertas enfermedades humanas, la humedad es un terrible enemigo. La humedad genera moho, y eso es el principio del fin. Así que, y esto ya no puede ser más fácil, estad atentos para, cuando termine el programa que hayáis puesto, sacar la ropa lo antes posible. Más tiempo es más concentración de humedad. Y si no lo hacéis por eso, pues que sea porque si no cuando la ropa esté seca y la vayáis a planchar, os costará un potosí.

La humedad es el Mal

La humedad es el Mal

Más. Y también muy fácil, sólo que a menudo este paso se nos olvida porque parece que lo importante ya está hecho: la goma. La goma de la puerta tiene que estar lo más seca posible. La absoluta sequedad, después de un lavado, no va a ser posible, pero sí que podemos quitarle mucha humedad pasándole una bayeta seca y absorbiendo ese pequeño (y peligrosísimo) charquito que se queda en el pliegue mayor. Ya si luego dejamos la puerta abierta para que se oree, mejor que mejor. La ventilación siempre es una buena idea, y ya puestos pues se airea un poco el tambor, que nunca está de más.

Dentro de lo fácil, lo siguiente es hasta barato. Y es que tendemos a pensar que si ponemos mucho detergente la colada saldrá más limpia. ¡Meeeec! Error, le damos más curro a la máquina y generamos un exceso de jabón perjudicial. La virtud está en el término medio, que decía aquel.

 

La bomba del desagüe hay que revisarla

Y la mejor manera de revisar la bomba de desagüe es no teniendo el filtro lleno de pelusas, monedas, papelitos, etc., que además dan por lo pronto un resultado muy traidor. Y es que no estorban al resultado del lavado ni al funcionamiento general de la lavadora hasta que de repente ésta hace crack. Y en muchas de las ocasiones la primera afectada es, precisamente, la pobre bomba del desagüe. Así que para darle al filtro su merecido abrimos la tapa que casi siempre encontramos en la parte inferior de la lavadora, después del cual habrá una rosca que hay que abrir (¡cuando el tambor esté vacío! Si no lo está, unos minutillos de centrifugado serán más que suficientes). Como el filtro va unido al mismo tapón, esa misma pieza se lava de una vez en el fregadero, aunque tampoco está de más comprobar que en el hueco no ha quedado nada.

Dado que la bomba de desagüe es harina de otro costal y como muchas imágenes valen más que muchas palabras, casi mejor os pongo un vídeo en que viene muy clarito.

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