Por qué falla mi lavaplatos

Pues lo cierto es que para responder a la pregunta que da título a este post podríamos emplear un blog entero. De entrada surgen varias preguntas. Las dos principales serían a nuestro entender, ¿cuáles son las averías más comunes que se encuentran en los lavaplatos? Y la siguiente sería ¿cómo repararlas? Pero claro, así como para muchas averías no hay más que una solución, también las hay de la piel del diablo y que por lo tanto pueden requerir bastantes pasos. Probablemente no haya ninguno enteramente perfecto ni ninguno del todo equivocado.

Lo que queremos decir es que si combinamos los posibles errores con las posibles soluciones… mamma mia!… no acabamos nunca. Así que con este post vamos a dar un vistazo muy general sobre este asunto, sin pretensión de abarcar todos los pormenores ni mucho menos. Pero con que podamos dar una visión más o menos general y resolver los problemas más comunes, servidor se da por más que contento. También es cierto que los lavavajillas, dentro de toda la gama de electrodomésticos suelen ser de los más sencillos, por lo que en realidad no precisan de grandes sesiones de mantenimiento. Basta con que tengamos cuidado cuando metemos la vajilla y hagamos caso de las instrucciones que aparecen en el manual. Si lo hacemos así (y no tenemos un lavavajillas de chichinabo, claro) en principio no tenemos por qué tener mayores problemas.

Ya sabéis que yo estoy encantado de que sigáis este Blog, que comentéis y hagáis vuestras aportaciones. Pero en todo caso, os deseo que este post no os haga falta nunca.

 

Problemas técnicos más comunes y las soluciones más rápidas

Esto es sólo una opinión y no está basada más que en la experiencia y en conversaciones banales cogidas a vuelapluma, pero el número uno de las averías de lavavajillas, yo diría que es que la bomba de evacuación no… evacúa. Muchas veces se debe a que el programa no ha terminado (no es broma, pasa más a menudo de lo que nos pensamos), pero en todo caso si es que sí, lo más probable es que el problema esté en un filtro un poco o muy obturado. Manteniéndolo limpio con cierta periodicidad no tiene por qué darnos mayores inconvenientes y, en el caso de que ya nos los haya dado, es muy sencillo de extraer. Probablemente haya trozos de alimentos, pedacitos de cristal, etc. Pues los retiramos y en paz. Eso sí, ya puestos lo frotamos con un cepillo de dientes y lo ponemos bajo el grifo un buen rato hasta que quede como una patena.

Ante la duda acudamos a un profesional

Habrá añadir que tendremos muchas papeletas para evitar problemas de este tipo si, con cierta periodicidad, utilizamos un producto descalcificador (cada fabricante suele preferir una marca en particular) para eliminar los depósitos de cal que con el paso del tiempo se van sedimentando, y también un abrillantador para evitar esas típicas manchas de regueros secos de gotas de agua que al final nos obligan a pasar un paño por toda la vajilla para quitarlos.

A veces, lo que ponemos en la bandeja superior queda perfectamente limpio pero lo de la inferior tiene alguna mancha, o todo lo contrario. Esto muchas veces se debe a que la hélice no gira bien, lo que se puede deber a algún cuerpo extraño que le impida mover correctamente. Obviamente habrá que retirar ese cuerpo. Y a veces el problema no se debe a que la hélice no gire como debe, sino a que algunos de los agujeros de sus aspas están taponados. Generalmente introduciendo un objeto fino o ligeramente punzante se pueden destaponar sin mayor problema.

Otras veces, lo que sucede es que la puertecita de la casilla del jabón no se abre, por lo que después de todo un ciclo no se ha lavado nada. Eso pone de muy mal café, pero lo cierto es que generalmente si se vuelve a poner otro ciclo, el problema se soluciona. Si esto pasa repetidas veces, puede deberse a que esa puertecita esté algo sucia o haya algún obstáculo que le impida abrirse bien, pero lo más normal es que la muesca gracias a la cual se abre cuando ha empezado el lavado esté dada de sí. En ese caso no queda más remedio que cambiar la jabonera.

En todo caso y como medida primordial, no olvidemos que un lavavajillas no deja de ser un aparato eléctrico, por lo que debemos tener mucho cuidado cuando nos ponemos con él. Esto quiere decir que por supuesto debe estar apagado, pero además tenemos que desenchufarlo para evitar accidentes. Y como decimos siempre, si es que no somos un poco hábiles, o si vemos que la reparación puede ir más allá de lo que nuestra destreza nos permite… lo mejor es que no nos la juguemos y pidamos la ayuda de un profesional. Desde luego, porque podría pasarnos algo, ¡pero también porque nos podemos cargar la máquina o empeorar las cosas!

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies