Qué es un horno de aire

Es posible que si leéis esto de horno de aire no sepáis bien de qué se trata, ya que al fin y al cabo no es la manera más habitual de referirnos a él. También se puede denominar horno ventilado, y eso ya puede que os suene un poco más, ¿no? Leamos un poco más, seguro que muchos de vosotros ya lo tenéis en vuestras cocinas.

Acabados más dorados, uno de las ventajas del horno de aire

Diferentes tipos de hornos

En principio, la diferencia entre un horno de aire o ventilado con un horno de calor estático es la que parece según se lee. El horno de calor estático se crea a través de las paredes de la cavidad o bien del techo y suelo del horno. En la mayoría de los casos, efectivamente, una fuente de calor excluye a la otra. En el caso del horno de aire, ese aire caliente se mueve gracias a un ventilador que lo que hace es, entre otras cosas, distribuir el calor de una forma más homogénea y, ojo, más cálida. Tanto es así que el alimento gana en sensación térmica alrededor de los 20⁰ C. Lo que es lo mismo que decir que 160⁰ C de un horno de aire son el equivalente de 180⁰ C de un horno estático.

Los hornos multifunción son aquellos que tiene, sí, ese ventilador para distribuir el calor como decimos, pero que incluye las funciones de toda la vida (bueno, de toda la vida tampoco, porque antes funcionaban con gas y antes con leña y carbón).

Ya según el modelo del que hablemos es posible que nos encontremos en los hornos multifunción con otro tipo de funciones no tan relacionadas con la clase de reparto del calor sino con las mediciones de las diferentes variables que intervienen en la cocción, como el grado de la humedad, o que puedan aportar humedad, vapor añadido o vapor 100%

 

Qué horno es mejor

La eterna pregunta tantas veces aplicadas a tantas otras cosas y para la que tan difícil resulta dar una respuesta plausible. Aunque… yo tengo que decir que no me faltan preferencias en este sentido. Para gustos colores, pero ¿qué preferís vosotros? ¿La comida jugosa o más bien los platos secos? En principio y aunque suene un poco tendencioso, yo me quedaría más bien con lo primero. También es cierto que hay platos que requieren menos jugo y a los que puede venir mejor un porcentaje menor de humedad. Pero como concepto general, la verdad es que me quedo con el primer concepto, porque además también es más recomendable a la hora de dorar y (¡atención, que esto ya no puede estar más de moda!) caramelizar.

No obstante, para decirlo todo tenemos que insistir en este concepto: hay platos que requieren una cosa mejor que otra, ya decimos. Así como las verduras, carnes y pescados agradecen los acabados jugosos, por lo general lo que implique hidratos de carbono como pan o piezas de repostería, es mejor que tenga un punto final de sequedad. Conviene decir, volviendo a los multifunción, que hay modelos de horno que combinan ambas posibilidades: calor estático y aire caliente.

Interior de un horno de aire, con el ventilador

Además, el aire nos sirve no ya sólo para obtener una comida con más jugo, sino que nos da la opción de cocinar varios platos a la vez. Así que es una técnica muy positiva también desde el punto de vista profesional. Pensemos en la velocidad que el propio ritmo de trabajo imprime en las cocinas de los restaurantes y entenderemos que se decanten mayoritariamente por los hornos de aire (¿no os acordáis de la típica imagen del horno con un montón de bandejas a diferentes alturas? Pues eso mismo) Esta misma ventaja, aplicada en casa, resulta de una enorme importancia cuando lo que tenemos por delante es una comida o una cena con muchos invitados. Podemos hacer, además de más de un plato de manera simultánea, un buen ahorro, porque al fin y al cabo la cantidad de energía que necesita un horno no es barata, por lo que si podemos tenerlo encendido sólo en una sesión, eso que dejamos de gastar.

Y, ¡muy importante!, el cocinar con este tipo de tecnología no implica que se mezclen los sabores y los olores entre unos platos y otros, cosa que con el calor estático sí que termina sucediendo en mayor o menor medida.

Terminamos con una ventaja que antes hemos dejado entrever: si 160⁰ C actúan en el horno de aire como 180⁰ C en el estático, es obvio que el aparato tendrá que estar encendido mucho menos tiempo ya que realizará la cocción de un modo mucho más rápido. Por lo tanto… ¿no tendremos que gastar mucha menos energía (y, ejem, menos pasta) en el primer tipo? Pues con esta última razón cerramos el post de hoy, que en las fechas en que escribo este post estamos abriendo este verano con una ola de calor insoportable y tanto hablar de hornos hará que me acabe dando un jamacuco.

 

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