Qué es un horno pirolítico

Un horno pirolítico se distingue por la pirólisis. Es decir, una función de lavado incorporada en el aparato. O, mejor dicho, una función de preparación para el lavado. Consiste en un golpazo de calor de exactamente 500º, con el que se logra reducir a cenizas la parte de los restos de naturaleza no orgánica. Los restos orgánicos, en cambio, se evaporan después de descomponerse en dióxido de carbono y agua. Y eso, por cierto, incluye a todos, porque el azúcar solidificado parece que se convierte en granito. Pues el horno pirolítico puede con él.

Luego esos restos carbonizados habría que retirarlos con una bayeta o un paño húmedo, y listo. Lo que supone la principal ventaja de la pirólisis es que nos ahorra algo tan molesto y engorroso como tener que pelearnos con esos restos solidificados, rascando y rascando, o empleando

Se trata de evitar, precisamente, esto

Se trata de evitar, precisamente, esto

métodos en los que quizá no hay que emplear tanta fuerza pero sí requieren bastante tiempo.

Sí hay que tener presente una cosa importante, y es que previamente a la pirolisis hay que retirar los raíles, bandejas y parrillas que haya en el interior del horno.

Una pequeña pega de este proceso es que, dada la altísima temperatura que implica durante de una a dos horas, supone un pequeño coste en energía. Hablamos de algo superior a 50 céntimos, si bien muchos de estos hornos vienen con la función que permite programarlos. Una idea para ahorrar, con esta prestación, es programarlos para que se active cuando esté activa la tarifa nocturna (a la que tenemos que estar suscritos).

Según la mayoría de los fabricantes, habría que hacer una limpieza con pirólisis aproximadamente una vez cada diez usos, aunque por lo que puedo leer en diversos foros, la gente emplea la pirolisis con la frecuencia que va al dentista: en teoría un par de veces al año. La verdad es que al leer esas opiniones, no puedo dejar de pensar una cosa; Si apenas usas la función por la que has pagado un horno más caro, ¿para qué la quieres?

Respecto a foros antiguos y nuevos, veo que ha habido una evolución en lo que concierne al impacto de esta técnica para el propio horno. Es decir, cuando salieron al mercado los primeros hornos, los usuarios se quejaban, y no poco, de que la intensidad de esta prestación estropeaba los mecanismos de estos. En los foros más recientes no hay rastro de esas quejas, así que deduzco que los fabricantes mejoraron esa parte de la tecnología.

Por último, y dado que es una técnica bastante bestia, una de las prevenciones que suele haber es la seguridad. Por supuesto, abrir un horno cuando este está a 500º es peligrosísimo… el caso es que los hornos pirolíticos disponen de un dispositivo de seguridad que bloquea la puerta mientras la pirolisis está activa. Es decir, que son electrodomésticos totalmente seguros.

 

Cómo limpiar el horno

Partamos de la base de que HAY que limpiar el horno con cierta periodicidad. Cosa que, por cierto, es válida para casi todos los electrodomésticos de la cocina. Da mucha pereza, es muy penoso, pero no queda otra. Porque parte de los restos que quedan son microorganismos y una auténtica invitación a las bacterias. Así que debemos hacerlo por una cuestión de salud humana, pero también de salud electrodoméstica. Un electrodoméstico sucio tiene siempre más papeletas a la hora de estropearse.

Lo de los limpiadores de vapor a presión han resultado ser en varios casos algo decepcionantes. Sin embargo, los productos específicos para limpieza de hornos, suelen ser bastante satisfactorios. Pero bueno, esos ya los tenéis en el súper.  Hay un par de remedios naturales muy usados, el bicarbonato con vinagre y el limón:

Limón: el truco del limón tiene pinta de ser muuuy antiguo, al fin y al cabo se trata de emplear nada más y nada menos que un ácido (eso sí, cítrico, que suena más light). En resumen, es el jugo de un limón bien exprimido en una cacerola que metemos a 200º en el horno durante media hora. Una vez pasado ese tiempo, basta con sacar la cacerola y pasar un trapo pos las paredes del horno.

Bicarbonato con vinagre: hay que hacer una especie de maseta mediante dos cucharadas de bicarbonato a las que iremos añadiendo agua hasta que coja una cierta consistencia, porque con esa maseta vamos a impregnar las paredes del horno, incidiendo en aquellos puntos más sucios. Luego hay que dejar el horno con ese potingue durante por lo menos doce horas. Transcurridas esas doce (como mínimo) horas, volvéis a impregnar las paredes del horno de vinagre, y después a retirar toda la mezcla con un trapo. ¡Tachán! Os va a quedar como los chorros del… horno.

 

 

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